Cédame el puesto
May 20, 2009 by monica
Filed under La vida cotidiana
Por Lucila Donoso
Es increíble, pero es verdad: cuando subo a un bus en Quito con mi bebé en brazos (más bien en el fular) tengo que pedir a alguien que va sentado, que me ceda el puesto. ¿por qué? Porque casi nadie se levanta cuando me ven con un bebé en brazos. Ni mujeres, ni hombres, nadie. En general, las personas me miran y luego viran la cara hacia otro lado, algunos jóvenes hombres se hacen los dormidos, conversan, hablan por celular.
Ni en el Trole, ni en la Ecovía, ni en el Metrobus, ni en cualquier bus me ceden el puesto sin que yo se los pida. Bueno, muy rara vez suele levantarse una mujer para cederme el puesto, pero eso luego de un rato de estar parada. Esto me ocurre desde que estaba embarazada y mi barriga se notaba claramente.
Cuando estaba embarazada, como no era tanto el peso y no me sentía tan cansada, me quedaba esperando a ver si alguien se levantaba y me cedía el puesto. Casi siempre tenía que esperar algún tiempo o ir parada. Cuando iba con mi esposo, él se acercaba a alguien y le pedía el puesto.
Ahora que voy con mi hijo, la necesidad de sentarme es urgente, me siento cansada y casi siempre necesito darle de lactar. Así que decidí no esperar. Apenas me subo al bus, me acerco a la primera persona que veo y le digo: ¿por favor me puede dar el puesto? Casi nunca se niegan. Además elijo yo el puesto que quiero: adelante, cerca del conductor y que esté con sombra.
Un día, en el trole, mi esposo le pidió a un señor que me cediera el puesto y el señor dijo: “no”. Mi esposo se enfureció y le dijo que cómo podía no ceder al puesto a una mujer con un bebé en brazos y el hombre respondió: “no me ve que estoy con una maleta?” (era un maletín). Entonces una señora le dijo que le sostenía el maletín y entonces el hombre ya no tuvo más opción que levantarse y darme el puesto.
He visto que muchas mujeres se quedan paradas con sus bebés en brazos (¡y a veces llevan a otro agarrado de la mano!). Ahora no me puedo aguantar y pido a alguien que está sentado que les den puesto.
Me pregunto: ¿dónde quedó la caballerosidad de los hombres? ¿y la solidaridad entre mujeres? ¿tal vez la supuesta liberación femenina hizo que el resto de la humanidad crea que somos super mujeres que podemos con todo?
Quito en general tiene un buen sistema de transporte, con varias opciones para movilizarte. Pero creo que puede mejorar, en especial en la atención al usuario.
Con este tema de los asientos siempre estoy acordándome de Brasil. Hace unos tres años cuando visitamos Río de Janeiro me sorprendí cuando en el primer viaje en el metro un señor me cedió el puesto. El metro no estaba repleto, yo no estaba ni embarazada ni con bebé en brazos. Solo por ser mujer, me imagino, me dio su puesto.
Luego vimos cómo en cada bus de la ciudad hay puestos especiales a la entrada para mujeres con niños en brazos, embarazadas, adultos mayores y discapacitados. Además, todas estas personas no pagan pasaje ¡qué maravilla! ¿no?
Tal vez es pedir demasiado para Quito. Me alegraría bastante que por lo menos me cedieran a mí y a mi bebé el puesto cuando entro a un bus.
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Que bueno mija que puedas hacer este portal y con opiniones tan importantes sobreto por mejorar el Sumak Kausay ya questo es realmente calidad de vida.
Adelante, ya apoyare con algo hasta pronto. Tu padre
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Te cuento que no solo en Quito sino tambien en Ulm-Alemania. Aqui la mujer, es la super mujer. Aqui la mujer no pide, ni tampoco espera ayuda. Asi que nadie ofrece ayuda tampoco.
Cuando estuve en el Brasil, considio que estaba enbarazada, y te cuento que yo y mi esposo nos sentimos como reyes. Siempre tuvimos los mejores puestos y nunca tuvimos que esperar.
Esta amabilidad y cordialidad con la mujer embarazada o con nino tampoco se la siente aqui como la senti en el Brazil
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Estamos de acuerdo en la amabilidad de los usuarios del transporte público en Brasil. Yo viví medio año en Belo Horizonte y era como dicen. En el bus que tomaba todos los días para ir a la universidad otros estudiantes se ofrecían para ayudar a llevar las mochilas o carpetas a quienes iban parados. Pronto aprendí los “buenos modales” y también me ofrecía a hacerlo cuando iba sentada. Es cosa de que se convierta en “lo que se hace”, sin darle muchas vueltas a si en verdad está cansada la mamá, o si en verdad yo estoy cansado o cansada.
Cuando viví en Japón también me tocaba pedir que me cedieran el puesto, aunque muchas veces otras mujeres (sobre todo las señoras de más edad) se paraban para cederme el puesto. Tal vez sea cuestión de seguir pidiendo el asiento con amabilidad, aquí y en cualquier otra ciudad del mundo.
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En Perú si hay asientos reservados, pero la gente los usa y cuando llega una mujer con bb o embarazada o una viejita, se hacen los locos hasta ke es evidente, yo cuando estoy cerca de la entrada cedo el mio y cuando estoy lejos empiezo a gritar como loca asiento reservado! asiento reservado para la señora! y la gente se contagia … o al cobrador tambien se le exige …
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