Los encantos de Quito ante los ojos de los niños
January 28, 2011 by monica
Filed under Quito en Familia

En la parada "Naranjal", la última parada de esta ruta hacia el norte de Lima
Mi hijo y yo hemos estado fuera de Quito por más de 2 semanas. Nos venimos a Lima por tierra, y estamos bastante acomodados por aquí.
Observando a mi hijo descubrir esta ciudad, me doy cuenta de que los ojos de los niños se deslumbran por detalles que para nosotros pueden pasar desapercibidos, o hasta resultar molestos.
Por ejemplo, a Carlos, de 6 años, le atrae de Lima:
- Los semáforos que muestran en cuenta regresiva el tiempo que queda para que un semáforo cambie de luz
- La forma en que los cobradores piden el pasaje en los microbuses: toman las monedas en una mano y las hacen sonar
- Que siempre nos cedan el puesto cuando subimos al transporte público
- Pasar la tarjeta para subirse al “Metropolitano” (una vía exclusiva, recientemente innaugurada)
- Tapar las luces del piso en los parques y en las paradas del Metropolitano…
Entre otras cosas simples.
En Quito le encanta saludar a los señores del carro de la basura, cuando pasa el carro “baterías viejas, chatarras viejas…”, pasar la tarjeta para subir en el ascensor cuando vamos al grupo de mamás, comprarle agua de coco al “coquero”, entre otras.
Seguramente este tipo de cosas simples son las que quedarán en su memoria de “Quito antiguo”, cuando ellos sean viejos.
Cuáles son las cosas simples de la ciudad de Quito, que les deslumbran a tus hijos e hijas?
De Cómo Me Impresionó El Transporte Público En Lima
February 15, 2010 by monica
Filed under La vida cotidiana

Carlos dirigiendo el tránsito en Barranco, Lima
Si has tenido la oportunidad de visitar Lima y usar el sistema de transporte público para moverte, seguramente sabes que es bastante desorganizado.
El mes pasado estuvimos por ahí por más de dos semanas, atravesando la inmensa ciudad de alrededor de 9 millones de habitantes, en un sistema de transporte menos organizado que el de Quito.
Suena a toda una aventura, no?
Cuando empecé a entender el sistema, con precios que varían de acuerdo a la distancia, al tipo de unidad y quizá al criterio del cobrador; con unidades bastante maltratadas e incómodas; con un ruido (o música?) de fondo y el griterío del cobradores, y en un tránsito que no siempre respeta los semáforos y pita sin piedad…sentí que venía de la ciudad con el sistema de transporte más organizado del mundo
.
Por un momento me sentí “orgullosamente quiteña”. Me refiero a un poco más “orgullosamente” de lo saludable.







